Casos históricos (1960 – 1999) - Observatorio de Derechos Culturales 
Antonia Teodora Eiriz Vázquez (Antonia Eiriz)

1969

Antonia fue de las artistas más notorias de la escena cubana desde antes de 1959. Además de exponer en Cuba y el extranjero, y recibir premios en certámenes nacionales e internacionales, fue pedagoga reputada. Enseñó en la Escuela Nacional Para Instructores de Arte entre 1962 y 1964, y luego en la Escuela Nacional de Arte (ENA) entre 1965 y 1969, hasta que el escrutinio censor de las autoridades, a través del funcionariado del sector, la hizo aislarse del sistema institucional de la cultura. La combinación entre un expresionismo visceral y la sofisticación de su crítica a las zonas oscuras de la Revolución cubana, le garantizaron una reputación notable ante la audiencia, pero comenzó a ser vista con recelo por el poder.

 

En 1969, por incesantes cuestionamientos hacia su obra, renunció a ser profesora en la ENA y a crear: había comenzado la sovietización de la cultura, que alcanzó el clímax en 1971 a partir del Primer Congreso de Educación y Cultura, que legalizó la censura de modo solapado. Se recluyó en su casa y desarrolló un proyecto comunitario para enseñar la técnica del papier maché a sus vecinos. Hasta su salida de Cuba en 1994, gracias a la Beca Guggenheim, hubo un férreo control sobre qué se decía de ella en los medios de difusión. Los estudiantes de arte corrían el riesgo de ser expulsados de sus escuelas si solamente iban a visitarla para mostrarle admiración. La propaganda oficial vendía la idea de que ella había decidido tomar ese camino por voluntad propia y no por el ostracismo a que fue forzada. Volvió a pintar en 1994 al llegar a los Estados Unidos, para una exitosa exposición que celebró poco tiempo después. Murió en la Florida al año siguiente, siendo de las artistas cubanas más respetadas en todos los tiempos.

Comparte en:
  • Negro Facebook Icono
  • Twitter
  • LinkedIn